¿Es una locura tener el valor de amar?

20060111002211-cupido.jpgMuchas veces pedimos paz y amor entre las personas, y no nos percatamos que a la vez,  inconscientemente, atentamos, con nuestra intolerancia, y egoísmo, contra este derecho a la autodeterminación de cada ser humano.
Recientemente, una amiga, muy apreciada por mí, me comentó, refiriéndose a una tercera amiga común: -¡Está loca, estar enamorada de ese hombre ...........!; me dejó sin palabras, en ese momento, por supuesto.
El amor, el verdadero, no se debe condicionar a las consideraciones convencionales ; y no sólo el amor entre parejas sexuales, el amor en todos los ámbitos.
Ese “aletear del corazón” –como escribió Guillén-, no se subordina a los más caros regalos, a las más vanidosas joyas; quien ame así, no ama.
Un gesto de apoyo en momentos difíciles, una mirada de consuelo, aunque no se digan palabras; una violeta silvestre -sin cintas de brillo, ni celofanes caros- en un momento de intimidad tiene el inmenso valor de lo humano.
Les regalo, a los enamorados y enamoradas, esta bella fábula de La Fontaine.   
“El Amor y la Locura”
Todo en Amor es un misterio,
Su aljaba como sus flechas, su antorcha como su infancia.
Profundizar esa ciencia
No es por cierto obra de un día;
Explicarla toda entera
Yo no pretendo sin duda
Y limito mi tarea
Sólo a decir a mi modo.
Como atrapó la ceguera
Y cuáles son las resultas
 De ese mal, que acaso sea
Un bien, mas yo no decido, que un amante a juzgar venga.
El Amor y la Locura
Jugaban, según se cuenta;
Aquél sus ojos tenía;
Sobrevino una querella;
Reunir Amor opinaba
De los dioses la asamblea;
A la Locura para ello
Le faltaba la paciencia,
Y le dio al Amor tal golpe
Que ocasionó su ceguera.
Venus demanda venganza,
Y mujer y madre, atruena
El Olimpo con sus gritos;
Sordos a los dioses deja
Y a Júpiter y Némesis,
Y a los jueces que sentencian
En el Infierno las causas,
Y a toda banda entera.
La enormidad de aquel caso
 A los dioses representa;
Andar su hijo ya no puede
Si algún báculo no lleva.
Para ese crimen tan grande
No basta ninguna pena,
Y los daños y perjuicios
Es fuerza tener en cuenta.
Después de consideradas
La general conveniencia
Y de la parte actora,
Falló la corte suprema
Que al nuevo ciego de guía
La Locura le sirviera.
La Fontaine, Jean. Fábulas. Editorial Gente Nueva, Ciudad de La Habana, 2002, pp.331-334.
Miércoles, 11 de Enero de 2006 00:22

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Autor: zenia

SALUDOS MARLENE.

¡Qué bella fábula¡ Locura y amor son un matrimonio casi perfecto.

Fecha: 11/01/2006 18:35.


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