Ya se ven los chicharrones del show mediático contra Antonio Guerrero y sus cuatro hermanos secuestrados en cárceles norteamericanas.
Un viejo proverbio que recuerdo de mi abuela es: “no hay sábado sin sol ni domingo sin amor”; el amor, desde su multidimensionalidad, no debe faltar el domingo. Cada domingo me propongo una gran cuota de amor.El amor que me inunda es tan inmenso, sincero y necesario, que lo distribuyo en todas las misiones que me autoproyecto. Cada domingo le dedico una parte de mis reflexiones y energía positiva a la lucha, desde mi humilde tribuna, a Antonio Guerrero Rodríguez. A los otros cuatros hermanos encarcelados injustamente en cárceles norteamericanas les extiendo, al igual que a Tony mi invocación. Pero siento, quizás, un acercamiento por lo de guerrero que es una palabra predilecta para mí; por un poco a mis raíces afrocubanas de Oggún; o porque duele tan adentro, que alguien como yo, casi contemporáneo conmigo, con las vivencias de nuestra Revolución, esté en una mañana de domingo como esta –con sol y con amor- lejos de todos nosotros.
En uno de mis artículos en esta weblog, alguien, refiriéndose a Tony, le deseó en lo personal algo horrible; me sentí asqueada de la manera facistoide y despiadada con que se dirigió a un ser humano aquel ciudadano. Eso me incitó a profundizar en los argumentos sobre mi Héroe Tony y sus cuatro hermanos. Me remito a un proverbio africano: “Cuando frías la manteca, ya verás los chicharrones”
Leyendo este artículo publicado en http://www.granma.cu me argumenté un poco más sobre la esencia de tan injusto secuestro. Seleccioné algunos argumentos del artículo relacionado con el caso Pesquera.
JEAN-GUY ALLARD de Granma Internacional
El pasado 20 de diciembre, el juez venezolano, Luis Cabrera condenó a Juan Bautista, Otoniel y Rolando Guevara, respectivamente, a 30, 27 años y nueve meses de prisión como autores materiales del homicidio del fiscal Anderson, ocurrido en Caracas el 18 de noviembre del 2004. Ese día el automóvil del funcionario fue destruido por una bomba compuesta de explosivos C-4 y de un potente imán, el artefacto favorito de los terroristas cubanoamericanos.
Según el principal testigo del Gobierno de Venezuela en la investigación del crimen, el colombiano Giovanni José Vásquez De Armas, el ex jefe del FBI de Miami, Héctor Pesquera, participó en una reunión en Panamá en la que se planeó el asesinato del alto funcionario venezolano. Pesquera es quien orientó, organizó y realizó el arresto de Los Cinco cubanos infiltrados en grupos terroristas cubanoamericanos, que convirtió en espías en un gran show mediático, en 1998. También participó en el crimen José Guevara, liberado por Pesquera en el 2001 después de su arresto por secuestro y estafa.
Entretanto, señala el diario, el Ministerio Público "sigue dando el mayor crédito y protección posibles" al colombiano Giovanni José Vásquez de Armas, quien "percibió a través de todos sus sentidos el desarrollo del crimen".
Vásquez, quien afirma haberse vinculado a los conspiradores del caso Anderson mientras actuaba como infiltrado de los Servicios Secretos colombianos en el Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia, asegura que en una reunión que tuvo lugar en Panamá en septiembre del 2003, estuvieron el ex jefe del FBI de Miami, Héctor Pesquera, "otro de la CIA de apellido Morrison", y el ex capitán Luis García, "quien representaba al Comando F4", un grupo terrorista cubanoamericano de Miami tolerado por el FBI.
Personalmente vinculado a capos terroristas miamenses tales como José Basulto y Horacio García, Héctor Pesquera conoce cada detalle de las conspiraciones contra Cuba y Venezuela que se desarrollaron en la metrópoli floridana mientras dirigía allí a la policía federal.
Mientras protegen a tres de los acusados del asesinato del fiscal Anderson y de conservar el silencio sobre la complicidad del ex jefe del FBI de Miami y de un agente de la CIA en el complot, las autoridades norteamericanas mantienen encarcelados a los cinco cubanos arrestados por Pesquera mientras infiltraban a los mismos círculos terroristas implicados en este caso.
La protección oficial concedida a Peña, Lander, Guevara, Pesquera y a un agente de la CIA vinculado al crimen, demuestra claramente la implicación de las más altas autoridades norteamericanas en actividades de terrorismo hacia otros países. Y muestra también el carácter criminal de la detención de aquellos Cinco cubanos cuya misión era contrarrestar los planes terroristas desarrollados en territorio norteamericano contra su patria.
Domingo, 22 de Enero de 2006 15:55


