La plaza liberada por Michelle Bachelet.

"A las amigas chilenas de mi hija, que también son mis amigas"
Después de unas vacaciones con mi familia, el 11 de septiembre de 1973, me dirigí a la Ciudad de La Habana, en un omnibus interprovincial Guantánamo-Habana; dormitaba en mi cómodo asiento, cuando escuché la noticia en Radio Reloj sobre el Golpe Militar en Chile. Un escalofrío me estremeció, y abundantes lágrimas me brotaron, pues yo siempre he sentido una admiración enorme por el Dr. Salvador Allende.
Toda Cuba estaba, como yo, triste y sorprendida; todo lo que pasó en La Moneda fue recibido con un hondo pesar; era el comienzo de un holocausto. A Victor Jara, tan bello, le cortaron las manos, y después, ¡tantos horrores!, que aún hoy, cuando veo una película sobre la los destrozos de la dictadura del fascista Pinochet, de las que Frank Padrón exhibe y comenta en su espacio "Nuestra América", no tengo valor para soportar las imágenes de torturas y desaparecidos del "Santiago ensangrentado" -como brillantemente caracterizara en su canción Pablito Milanés.
Una esperanza de justicia se avisora en Michelle Bachelet, con su propuesta de programa gubernamental, al asumir la dirección de Chile, plantea: "Yo no fui criada para el poder ni nunca hice nada para obtenerlo. No pertenezco a la élite tradicional. Mi apellido no es de los apellidos fundadores de Chile. Me eduqué en un liceo público y en la Universidad de Chile. Estudié medicina porque me maravillaba la posibilidad de curar a un enfermo, de quitar el dolor, de borrar la angustia y traer de vuelta la alegría al hogar de un niño enfermo. Como a la mayor parte de los chilenos, no se me ha regalado nada. Casi todo lo que sé lo he aprendido luchando, por amor a mis hijos, a mi profesión, a mi país. La política entró a mi vida destrozando lo que más amaba. Porque fui víctima del odio, he consagrado mi vida a revertir su garra y convertirlo en comprensión, tolerancia y –por qué no decirlo– en amor. He vivido demasiado de cerca la historia de Chile para no reconocer cuando veo una oportunidad histórica. Y ésta es, sin duda, una oportunidad histórica. Un momento irrepetible para Chile.
"He vivido demasiado de cerca la historia de Chile para no reconocer cuando veo una oportunidad histórica. Y ésta es, sin duda, una oportunidad histórica. Un momento irrepetible para Chile."
En mi opinión, su gobierno se acerca al enfoque de género, " Necesitamos que las mujeres tengamos no sólo los mismos derechos que los hombres, sino la posibilidad –a través de una verdadera política de apoyo– de ejercer estos derechos.
Porque la principal riqueza de Chile no es su cobre, la fruta o la madera, sino su gente. Esta riqueza de ingenio, de ganas, de sueños, es la que yo quiero potenciar. Estoy convencida de que las chilenas y los chilenos podemos más. Más ideas, más trabajo, más fuerza, más riqueza."Chile, su dolor me ha ido acompañando todos estos años; y cada vez que escucho "yo pisaré las calles nuevamente (...) y en una hermosa plaza liberada, me detendré a llorar por los ausentes"; y, hoy, con la Bachelet, desde estas palabras en mi Cuba natal: ¡estoy llorando por los ausentes!
Foto: www.michellebachelet.cl
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Autor: zenia
Podrìas colocar alguillo más sobre el método Yo sí puedo.
Guardaré en una carpeta tu artículo acerca de la intranet pedagógica. Tiene mucha utilidad, al igual que la intranet de salud pública que permite una rápida retroalimentación a los investigadores y médicos en general de ese sector, aunque todo médico es un investigador.
Fecha: 02/02/2006 15:36.


