No eches las perlas al mar

Foto: http://www.poemas-del-alma.com
¿Cuántas veces miramos atrás en el tiempo y nos arrepentimos de decisiones asumidas? Nos cuesta trabajo reconocer que nos equivocamos, al menos delante de las demás personas. Pero es saludable autoanalizar nuestras conductas, en una conversación íntima con nuestra conciencia, antes de entregarnos a los brazos de Morfeo diariamente. Eso se aprende con el decursar del tiempo -el implacable-, eso nos enseña a aprender y a disfrutar de ese aprendizaje. A veces, hemos perdido tesoros por la irreflexibidad en la toma de decisiones, o por la acriticidad -si puede emplearse este vocablo- en nuestros estilos comunicativos.
Retomando lo de los tesoros; y no precisamente desde una óptica material, no es recomendable perderse en lo aparentemente deslumbrante y favorable, en lo "evidentemente" accesible. Inclinarse a lo que, momentáneamente, nos parece ideal, sin valorar causas y consecuencias, nos hace prospectivamente infelices, y, a su vez, hacemos infelices a los que no lo merecen. Nuestro tiempo, oro mezclado, algunas veces, con chatarra, por nosotros mismos: lo perdemos en erradas determinaciones y conductas; nuestro tiempo, dedicado a lo innecesario, es lamentablemente perdido.
Leyendo un apreciado poema publicado por José Martí en La Edad de Oro, la perla de la mora, el que me aprendí a los ocho años, pude reflexionar sobre oportunidades perdidas y sobre nuevas oportunidades. Aprendí que no debo echar mis perlas al mar.
La perla de la moraUna mora de Trípoli tenía
Una perla rosada, una gran perla:
Y la echó con desdén al mar un día:
«¡Siempre la misma! ¡Ya me cansa verla!»
Pocos años después, junto a la roca
De Trípoli... ¡la gente llora al verla!
Así le dice al mar la mora loca:
«¡Oh mar! ¡oh mar! ¡devúelveme mi perla!»
Comentarios » Ir a formulario
![]()
Autor: Un amigo
Fecha: 17/02/2006 14:38.


