¡Un pueblo feliz y confiado!

Mi adorado Pinar del Río amaneció hoy con el acostumbrado calor del ardiente mes de agosto; el azul del cielo -matizado con las plateadas nubes- cubría todo el acotencer de un nuevo día de paz y amor.
Ya, avanzando la mañana, los almendros -que un día sembramos en el vecindario- acogieron bajo su sombra a los niños jugando a las chinatas y también a los abuelitos que se sientan en los bancos de corteza de palma a contar sus historias. Después de saborear una taza de café puramente cubano, respiré del aire limpio de mi Patria, y salí con toda la paciencia que me otorga mi tiempo libre.
Saludos de conocidos y vecinos tejieron con hilos de alegría mi soledad acompañada. Y así, sin contratiempos, comencé mi paseo matinal entre rostros desprovistos de amargura. Esta es nuestra realidad: ¡Un pueblo feliz y confiado!
Foto: www.rguama.co.cu


