Un artículo de María Isabel Perdigón del periódico Guerrillero.

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Ver con el alma.

Por: María Isabel Perdigón / Fotos: Daniel Mitjáns

En los pasillos o en las aulas suelen escucharse sus voces y risas juveniles. Nadie los desprecia y es que en la Escuela Provincial de Instructores de Arte conviven en una gran familia.

No pueden ver los rostros queridos, los colores de las flores y todas las cosas bellas que nos rodean. Ellos son invidentes pero derrochan alegría, dinamismo y el convencimiento de que son útiles a la sociedad.

Roxanna Valdés, Disney López y Dernis Carmona estudian la especialidad de Música, conversar con ellos es apreciar cuán valiosa es la vida.

La transparencia de Roxanna
Roxanna es alta, esbelta, trigueña, muy presumida e inteligente; vive en Las Martinas, Sandino.
La tristeza está desterrada de su existencia y con un total desenfado refiere: “Nací ciega y siempre fui muy desenvuelta. Mi familia me apoya mucho y desde pequeña estudié en escuelas especiales. No olvido cuando fui a La Habana a cursar la enseñanza Secundaria, me fortalecí sin perder la ternura, y eso me preparó para la vida con una posición optimista.

Tengo 19 años, disfruto tocando el piano y me encanta la asignatura de Español y Literatura. A la semana de estar en Instructores de Arte ya conocía a mucha gente por el sonido de su voz, ningún rincón de esta escuela me es desconocido y me desempeño de forma natural. Los profesores me quieren y me encanta conversar.

“Las prácticas las realicé con estudiantes de tercer grado, en una escuela de Las Martinas, espero que al graduarme tenga un mayor apoyo en este territorio, pues hay que ganar conciencia para lograr la masividad de la cultura, pero con calidad, y desarrollar los verdaderos valores humanos que hay hasta en los lugares más intrincados”.

Ante la pregunta ¿qué piensas hacer cuando te gradúes?, rápidamente contesta: “Trabajar y estudiar licenciatura en Instructores de Arte, pero les voy a confesar una cosa, si pudiera ver también quisiera ser chofer, me gustaría poder manejar un auto porque me en-canta la velocidad. Quizás por eso camino tan rápido.

“Ah, el otro día venía con la quinta puesta, choqué con una maceta, que antes no estaba en el pasillo, y la desbaraté, por suerte el director sólo se rió, y no me puso ninguna multa”.

¿Tienes novio?
“Ahora no, pero lo tuve, y me gustó porque era de detalles y me hacía sentir muy importante”.

Dejar volar la imaginación
Disney López es un poquito tímida, no obstante cuando toca las teclas del piano su imaginación vuela, lo que le ha permitido desde niña participar en concursos de música auspiciados por la Casa de Cultura del municipio de Bahía Honda.

“Cuando nací el foco de la incubadora me regó la retina, pero eso no ha sido un trauma para mi existencia porque he podido estudiar, hacerme independiente, a pesar de vivir en una zona del plan montaña.

“Conozco el sistema Braille y me deleito con los libros de musicografía que existen en el centro; también me gusta bailar, pero no el reguetón, prefiero la música romántica.

“Ya estoy en tercer año y las prácticas las realicé en una escuelita de la zona donde nací; esos niños prodigan amor y yo estoy ansiosa por enseñarles todo lo que he aprendido.

“No importa que no pueda siquiera imaginar cómo son los ojos de mi madre, hay muchas cosas que puedo hacer y no pienso jamás quedarme de brazos cruzados, parafraseando a José Martí, lo importante es cada día hacer algo útil”.

Un joven realizado y feliz
Dernis Carmona, con sus 20 años, es un excelente comunicador que derrocha jovialidad. Su bastón es como una varita mágica y con su talento y cortesía se agencia cada día nuevos amigos.

¿Por qué elegiste la carrera de Instructor de Arte?
“Voy a tener que contarles una pequeña historia. Fui un niño sin limitaciones hasta los 15 años. Jugando recibí un pelotazo y a los pocos días perdí totalmente la visión, fue muy duro ver que todo se oscurecía sin poder hacer nada. “Al principio creí que jamás iba a poder superar ese trauma, pero gracias al apoyo de mi familia conseguí salir adelante.

“Decidí hacer la Secundaria en La Habana, en la Escuela Especial, allá estudiaba Roxanna y enseguida me fui adaptando.

“En Mantua, donde vivo, siempre hay un buen ambiente cultural e instructores que llevan años en esta profesión, además al perder el sentido de la vista, el del oído se me fue agudizando y la música comenzó a tener para mí múltiples atractivos.

“Dicen los profesores que tengo buenas aptitudes para el piano y la batería. Creo que enseñar lo que uno sabe es grandioso, y por estas dos razones opté por esta escuela donde me siento realizado y feliz”.

¿Cómo es la atención que reciben en este centro?
“Aquí además de los conocimientos aprendemos a ser independientes, no me gusta que la gente me tenga lástima, y por suerte nadie nos ve como bichos raros.

“Convivimos normalmente en los albergues, eso sí, sobra la solidaridad y la ayuda de nuestros compañeros cuando la necesitamos.

“Tanto el consejo de dirección como los profesores siempre están atentos a nuestro desarrollo integral. Aquí vivimos, tenemos sueños y encontramos a cada minuto miles de razones para vivir”.


Sábado 13 de octubre 2006

 

 

Martes, 31 de Octubre de 2006 23:06

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